Confirman el martirio del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí
El líder supremo de Irán, el Alí Jameneí, falleció la madrugada de este sábado tras un ataque conjunto lanzado por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica, según informaron medios estatales iraníes.
De acuerdo con el comunicado oficial, el ayatolá se encontraba en su oficina “cumpliendo con sus deberes” cuando ocurrió el ataque, calificado por Teherán como “cobarde” y ejecutado en las primeras horas del día. En la misma agresión murieron también cuatro familiares del dirigente.
Horas antes de la confirmación oficial, el presidente estadounidense, Donald Trump, había declarado públicamente la muerte de Jameneí, señalando que no pudo “eludir los sofisticados sistemas de inteligencia y rastreo del Pentágono” y destacando la coordinación con Israel en la operación.
El Ministerio de Defensa israelí describió la ofensiva como un ataque “preventivo” destinado a “eliminar las amenazas al Estado de Israel”. Posteriormente, Washington confirmó su participación en la operación militar. En respuesta, Irán lanzó varias oleadas de misiles balísticos contra territorio israelí y contra bases estadounidenses en Oriente Medio, mientras las autoridades iraníes anunciaron 40 días de duelo nacional.
El poder del líder supremo
El líder supremo es la máxima autoridad política y religiosa de Irán, ejerce como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, designa a los principales responsables del poder judicial, controla las operaciones de inteligencia y seguridad, y tiene la potestad exclusiva de declarar la guerra o firmar la paz.
Además, nombra a seis de los doce miembros del Consejo de Guardianes, órgano clave que supervisa al Parlamento y valida candidaturas a cargos públicos.
El proceso de sucesión
Desde la Revolución Islámica de 1979, Irán ha tenido solo dos líderes supremos: el ayatolá Ruhollah Jomeiní y su sucesor, Alí Jameneí, la Constitución establece que la elección y supervisión del líder corresponde a la Asamblea de Expertos, integrada por más de 80 clérigos elegidos por voto popular y con mandatos de ocho años.
Aunque el procedimiento formal recae en dicha Asamblea, analistas señalan que la transición podría estar marcada por tensiones políticas internas y un complejo equilibrio de poder en un momento de alta escalada militar en la región.
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